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Un punto de vista anarquista y federalista sobre la vida y la sociedad

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Por una revolución democrática y pacífica

Una lacra asola Europa, la lacra de la creciente desigualdad, la corrupción política y económica y la destrucción del modelo de convivencia social.

Si alguna vez existió en Europa un pacto social en favor del bienestar colectivo y el progreso común, éste ya se ha roto. Si alguna vez existió en nuestras democracias parlamentarias un Contrato Social para la construcción y mantenimiento de unas sociedades más justas, éste ha sido definitivamente secuestrado.

Mientras que en países como España la fiscalidad se ha estado volviendo cada vez más regresiva y los servicios públicos se reducen o deterioran en nombre del equilibrio presupuestario, se deja caer la economía real priorizando el pago de la deuda a cualquier otra necesidad social y así se hace constar en reformas exprés de las Constituciones.

¿Y en qué consisten esas deudas a las que tan perentoriamente nos piden hacer frente? En el pago de equipamientos e infraestructuras innecesarias, costosas y agresivas con el medio ambiente planificadas para satisfacer los intereses de grandes contratistas y propietarios y para alimentar la corrupción de una clase política decadente y traidora de la ciudadanía que teóricamente representan. Y consisten también en la reposición de pérdidas especulativas de un sistema financiero ferozmente desentendido de cualquier función social que le pudiera corresponder dentro de los mecanismos económicos.

Los asalariados, los pensionistas y nuestras familias no somos commodities, no somos piezas sacrificables ni reemplazables de los esquemas macroeconómicos. Todas y todos nosotros, cada una y cada uno, tenemos vidas únicas e inaplazables, derechos ganados con muchas décadas de sacrificios y una dignidad individual y colectiva que nadie tiene derecho a ignorar.

El Contrato Social, como digo, ha sido secuestrado, de modo que sólo queda recuperar y apelar a la soberanía individual que corresponde a cada cual y levantarnos todos en una rebelión pacífica y democrática que ha de partir de la reescritura misma de ese Contrato que de una vez por todas ha de marcar el punto de partida de una Sociedad más justa.

Es preciso asegurar unas relaciones económicas en las que se protejan los derechos e intereses de los más débiles en vez de procurar su sometimiento.

Es preciso un modelo económico que generalice el bienestar de todos en vez de la desigualdad más feroz y exacerbada.

Es preciso garantizar realmente el acceso a la vivienda, a un medio de vida digno y suficiente, a la educación y a la sanidad y a la asistencia social en aquellas circunstancias que lo requieran.

Es preciso preservar el medio ambiente e implantar un sistema productivo sostenible y orientado a la provisión de las necesidades reales de la gente en vez del sistema productivo depredador de recursos naturales y orientado a un constante e irracional crecimiento que nos vienen imponiendo.

Es preciso un sistema político en el que se verifique una radical separación de poderes y en el que cada uno de ellos esté efectivamente bajo el control independiente y democrático de la propia ciudadanía, en vez de los aparatos de poder actuales, en los que se confunden los intereses públicos y privados, el afán de poder con la corrupción y en los que la voluntad popular se ve burlada una y otra vez al subordinarla al dictado de los poderosos.

Es preciso que todas las personas puedan libremente reconocerse a sí mismas como parte de un pueblo, sin límites ni precondiciones, para encontrar colectivamente y en paz el camino de la solidaridad y de la preservación de la propia identidad.

Es preciso que las estructuras supranacionales, europeas o globales, se inspiren en estos mismos principios y se utilicen para mejorar y acrecentar las potencionalidades de todos, en vez de presentarse como un yugo para los territorios más débiles o un medio de coerción para imponer sobre algunos el azote de la guerra.

Es por ello que desde esta página quiero saludar la andadura que estamos iniciando desde aquí: http://constituyentes.org/ en favor de la apertura de un proceso constituyente, e invito a a adherirse a todos los que realmente quieran cambiar las cosas.

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