Un punto de vista anarquista y federalista sobre la vida y la sociedad
De todos los movimientos, de todas las mareas multicolores, si hay alguna que destaque nítidamente entre todas las que han crecido en torno al que todavía conocemos como el 15M, ésta es sin duda la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (la PAH ). Son muchas las cosas que tenemos que aprender de esta Plataforma, pero de entre todas ellas hoy quisiera destacar su concreción e inmediatez en la acción, junto con su evolución desde la contestación y la resistencia hacia la acción propositiva, hacia el enunciado y defensa activa de alternativas concretas a las políticas que combaten.
Es un modelo de éxito, más allá de si consiguen o no a corto plazo el cambio de las políticas de vivienda, pero desgraciadamente no es todavía un modelo demasiado imitado. Gran parte del capital de indignación y movilización que se despertó con el 15M se ha ido diluyendo a causa de su incapacidad o falta de acierto a la hora de pasar del NO QUEREMOS al SÍ SE PUEDE, a la hora de pasar de la reacción i la resistencia a la acción transformadora.
Los grupos, más grandes o más pequeños, que han dado este paso son los que aún se mantienen activos, si no es que están creciendo nítidamente.
Ahora mismo hay que destacar otra iniciativa que sigue la estela de la PAH y su ILP de 1,4 millones de firmas para la dación en pago. Hablo de la recién estrenada campaña catalana para la Renta Garantizada Ciudadana, que el 7 de abril se inició en Barcelona y que consiste en la regulación de una prestación económica para garantizar que todo el mundo tenga unos ingresos económicos por encima del umbral de la pobreza, de acuerdo con el artículo 24.3. del vigente Estatuto de Autonomía de Cataluña. Invito a todos a apoyar esta iniciativa de la que os podéis informar en http://www.rendagarantidaciutadana.net/index.php/es/
Pero también caben iniciativas más locales y, quizás por el momento, menos mediáticas, como la que ha iniciado el Grupo Promotor de la Asamblea Ciudadana Constituyente de Barcelona y que pide el cese de todos los cargos directivos y personal de confianza política nombrados en el Ayuntamiento de Barcelona, unos cargos y un personal que han tenido suficiente con cumplir el único criterio de ser fieles al partido o partidos gobernantes en la ciudad para conseguir sus sueldos a costa del erario público. Se trata de una iniciativa que no sonará extraña a los que habéis leído otras entradas de mi blog, más concretamente la última, que se titula "Corrupción, Separación de Poderes y Tecnocracia" o también otra entrada anterior que se titula "El déficit democrático local. El caso del Ayuntamiento de Barcelona". Esta campaña de la que hablo ha comenzado por la recogida de firmas a través de la plataforma Avaaz.org bajo el título "BCN: Cap més oportunitat a la corrupció, impulsem la Democràcia".
En un clima mediático de escarnio continuo de los políticos y de todo lo que suena a político quizás algunos dirán que es una campaña perversamente populista, de hecho un amigo al que respeto mucho aunque en este punto no hemos estado de acuerdo, me decía entre otras cosas que hay que diferenciar entre los funcionarios de carrera nombrados por libre designación y el personal eventual, este último formado por políticos directamente nombrados por los políticos, y también me decía que no comparte la crítica generalizada a lo que suena a partidos y que si se insiste en esta vía tenemos que ir con cuidado no sea que la alternativa sea un "salvador" de la patria, un líder populista secretamente al servicio de los peores poderes fácticos.
En mi opinión esta petición no se hace en contra de todos los funcionarios de carrera que ocupan un puesto por el procedimiento de libre designación. Lo que entiendo que se pide en la petición es el cese del personal eventual y la regularización de la situación de los puestos ocupados por funcionarios por el procedimiento de libre designación. Estoy convencido de que los funcionarios competentes y capacitados que ocupan estos puestos estarían encantados de que su plaza saliera a concurso de provisión, confiados en reunir méritos suficientes para conservarla y confortados sabiendo que pasarían a ocuparla formalmente como resultado de un proceso reglado de selección y no por una decisión potencialmente arbitraria. Destaco la palabra potencialmente porque como funcionario me consta que muchos puestos de libre designación se han cubierto siguiendo criterios objetivos y racionales, aunque el procedimiento no lo documente.
Desgraciadamente también sé que es cierto que muchas decisiones de nombramiento por libre designación no se han tomado siguiendo criterios auditables desde el punto de vista de los principios de publicidad, igualdad, mérito y capacidad, y en este caso la única diferencia entre los funcionarios nombrados por este sistema y el personal eventual consiste en que los primeros superaron unas oposiciones en algún momento anterior. ¿Como profesionalizar la Administración y lograr su escrupulosa neutralidad sin prestar atención a estos casos? Sin embargo, no se trata de quitar derechos a nadie, sólo de rehacer las cosas bien cuando sea necesario.
Respecto del actual desprestigio de los políticos, no puedo dejar de decir que no es fruto de ninguna campaña orquestada por nadie, la campaña se la han hecho y se le están haciendo cada día ellos solitos con los casos de corrupción, las maniobras de los aparatos buscando la impunidad de los corruptos y sobre todo, pesa sobre ellos la evidencia de que colectivamente están tomando decisiones en contra de los intereses generales de la población y a favor de los poderes económicos y financieros.
De todos modos, en esta petición no se abunda en el tema de la demonización generalizada de los políticos. Se pide que no se den oportunidades a la corrupción separando la política (mucho más necesaria que nunca) de la gestión de la Administración, y avanzar en un mejor modelo representativo para la ciudadanía. De hecho, yo creo que hacen falta propuestas como ésta para alejar el peligro que mi amigo apuntaba: la aparición de "salvadores" populistas que reinventen el fascismo.
Yo creo en la democracia representativa, pero es que se lo están cargando los mismos representantes a base de suprimir toda sombra de separación de poderes y de introducir barreras entre las decisiones de las cámaras representativas y la voz de la propia población.
Para terminar, lo único que pretende esta petición es separar la política (el poder normativo) de la gestión (el poder ejecutivo) al tiempo que se procuraría acercar más la representación a la ciudadanía. De hecho es una petición práctica y modesta, dentro de su radicalidad, de aplicar estos principios a la realidad del Ayuntamiento de Barcelona.
También en el progreso democrático de las administraciones y gobiernos más cercanos SÍ SE PUEDE. Y lo que quiere decir que SE PUEDE no es sólo que sea teóricamente posible, significa que podemos usar nuestro poder, nuestra soberanía, para hacerlo realidad. Podemos declararnos ciudadanos constituyentes.